viernes, 11 de septiembre de 2009


Muchas veces, lo único que tenemos que hacer es decir NO.

NO a los autodiálogos derrotistas, No a la comida cuando queremos adelgazar, No a aquella persona que sabemos nos hace mal, NO cuando debemos hacer otra cosa. Demos aprender a manejar la habilidad del No con más destreza, identificarlo y aplicarlo a nosotros mismos.

La “abstinencia “de aquello que no queremos, le saca el “objeto” a nuestra “adicción”. Es como el somnífero al impulso. De esta forma el NO, ejercitado como un músculo regularmente, nos ayuda a que “eso” que no queremos pierda fuerza y se torne inofensivo, y así va quedando una energía en nosotros, disponible para ser aprovechada positivamente.

Se trata de un NO afirmativo que nos devuelve la sensación de autocontrol y voluntad, nuestro propio dominio.

Finalmente ese NO es una afirmación para el espíritu.



4 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Tienes toda la razón.
Antes tendría que haber empezado a saber decir NO.

Besos.

Genín dijo...

Parece mentira lo importante que es decir o decirnos un salvador no a tiempo, y sin embargo, que difícil me resultaba a mi decir NO, ahora ya menos, y lo noto mucho, mi calidad de vida ha aumentado un montón...jajaja
Besos y salud

Angelica Jensen dijo...

A mi me cuesta decir no a algunas cosas pero hay que aprender...

cariños marsu!

Angelica Jensen dijo...

Espero que todo ande ok!