viernes, 15 de junio de 2007

Si tú te vas, que seas feliz.

Yo te di; te di mi sonrisa,
mis horas de amor, mis días de sol,
mi cielo de abril.
Te di mi calor, mi flor;
te di mi dolor.
Te di mi verdad, mi yo;
te di lo que fui.
Te ofrecí la piel de mis manos,
mi tiempo mejor, mi humilde rincón,
mis noches sin ti;
mi vida y mi libertad y un poco de amor;
lo poco que fui.
Yo te di la luz de mis ojos, mis horas de miel,
mi llanto de hiel, mi respiración;
la luz de mi amanecer, mi leña y mi hogar;
el canto de mi gorrión y un poco de pan.

Y tú te vas; que seas feliz; te olvidarás… de lo que fui.
Y yo en mi ventana veré la mañana vestirse de gris.

Y DEL GRIS
SALTARE
AL MAS PURO CELESTE

(cueste lo que cueste)

3 comentarios:

Verónica dijo...

Y cuando la mañana es gris uno pide ser daltónico. Pero el verdadero color maravilla uno lo ve cuando se propone verlo. Dicen...

Lindo texto.

Un abrazo.

Irantzu dijo...

Despedidas y cambios, saltos al vacío y finales que puedes ser más que felices. Que tienen que ser felices...

Anónimo dijo...

demas a saltar al vacio!!! ufff mira el tiempo pasa y el arcoiris vuelve aparecer.
suerte y vamos que se puede!
chau!!