jueves, 30 de agosto de 2007

Sólo un comentario


Respondiendo al blog de Irantzu (aquí va un hipervínculo de su blog, que aún yo la huasa, no logro hacer), me surgió esto que tenia guardado y quise compartirlo.
Creo que en algún momento de la infancia se llega a un punto de máxima lucidez en que uno llega a conocerse de verdad. Después y con el tiempo eso va quedando rezagado, se esconde detrás del ruido, de los miedos, de los desafíos, etc,etc, Pero más adelante, cuando uno aprende a "adquirir" aquello necesario para "adaptarse" y le queda espacio para volver a mirarse, pero desde un lugar más calmo, todas aquellas verdades que alguna vez surgieron en la infancia, vuelven a aparecer y nos recuerdan que sí, que se trataba de nosotros, del de verdad.

13 comentarios:

...flor deshilvanada dijo...

...porque la ingenuidad de un niño hace ver todo con más claridad.

Saluditos!

Anónimo dijo...

Niña es simple, solo basta con preguntar ;)

Marca, con el boton derecho del mausse, el nombre o palabra que servira de enlace, en este caso "Iratzu" luego pincha sobre un icono de color verde con algo asi como unos lentecillos encima, esta al lado del recuadro para cambiar el color de las letras, aparecera una ventanita en donde tienes que escribir o copiar la direccion a enlazar, simple, facil y bonito... Ojala que me haya explicado bien, es que no tengo la pedagogia XD

Con respecto a tu entrada, yo nunca tuve ni el mas minimo momento de lucidez en mi infancia ni adelescencia para sentarme y preguntarme quien soy... es mas... aun no lo tengo, si no se ni donde e'toy para' ni para donde voy, incluso no se ni donde vengo!

Yo cacho que esto mas que falta de madurez o de filosofia o de un conocimiento interno es un tema de mala memoria... quizas un refugio en el que a veces vale la pena esconderse.

Se despide egocentricamente yo...

Anónimo dijo...

los niños son inocentes y puros, nada los perturba, son capaces de decir la verdad sin temor, se conocen, es maravilloso... quisiera tener ese espíritu, aunque me declaro sincera y sin problemas para aceptarme, igual cuesta llegar a ese punto... me gustó tu escrito, te sigo visitando, cariños...

Irantzu dijo...

Hola! Aquí estoy yo, si alguien quiere conocer a Irantzu, que vaya a mi perfil, jaja!
Sabes lo que creo de tu teoría? (o a partir de ella), que claro, mientras menos contaminados estamos, mejor...
Yo creo que no me contaminé del todo nunca, siempre vivía con un pie en lo que llamaban realidad, y el otro pie en mi realidad, en esa dualidad... como la canción de Silvio... "debo partirme en dos... debo partirme en dos..."...
Gracias por pasar!

León Cartagena dijo...

ME UNIRÉ A LA BUSQUEDA...
BESOS

Marsu dijo...

Iran, yo tampoco.. Me prometi (cuando chica, a los 7 u 8), "no abandonarme en el camino".. Y asi fue..

Agatho dijo...

He pasado ha visitarte. Y desear que ases un Feliz Fin de Semana... disfruta, descansa y nos comunicamos pronto

Recuerda ya viene mi tercer episodio de la Trilogia...

Un abrazo... Cazador de Sueños..

Tricia dijo...

No sé si me levante con mucho sueño o que, pero al leer tu post, como que no lo entendí... jaja, como que me enrede...
Pero al leer los comentarios me quedo más claro...jaja

Si, tienes razón..
jaja

Cariños
;)

Anónimo dijo...

Cuando pequeños estamos absolutamente descontaminados de todo aquello que el paso de los años, y la vida misma, nos hará adquirir muchas veces sin siquiera darnos cuenta.
Es por eso que cuando pequeños estamos al “natural”, sin aditivos.
Pero claro, en esos momentos no pasa por nuestra cabeza el hecho de hacer una pausa y cuestionarnos quiénes somos.
Entonces al vivir y adoptar, muchas veces por necesidad, una serie de corazas que nos permiten hacer frente a cada unos de los problemas que nos aquejan, terminamos después de los años debajo de una serie de capas que no nos permiten ver quiénes somos realmente; dónde estamos, debajo de qué careta nos quedamos.
Cuando tocamos fondo, cuando ya no hay más piso donde sostenernos, entonces nos replanteamos la vida, lloramos, renacemos, encontramos tal vez la calma. Es esa calma, esa sabiduría, que solo te dan los años, las que nos permiten derribar corazas y nos dejan ante la vida tal y cual somos.
Es entonces cuándo vi en mi al pequeño que alguna vez fui, y del cual hoy tengo tanto.

me hiciste recordar mis 6 años.

DANI dijo...

Y cuando te ves a traves de tu niña, piensas....será capaz de recordar quien es???

Besos reencontrados consigo mismos

Marsu dijo...

Dani, jajaj.. buena, y es que me salgo de la "adulta, pero de la niña no puedo... es u estado fijo en mi, es el estado adulto el transitorio.. ;)

clauarroyo dijo...

No tuve esa lucidez en la infancia creo que nunca me cuestioné nada es más creo que en la infancia era insoportablemente mandona te diría que la calma apareció con los años ahora de vieja antes era muy pajara.

Cariños.

Águila libre dijo...

Hola Marsu: yo prefiero no acordarme de mi niñez, son tan pocas las cosas buenas que recuerdo, que mejor ni mirar para atras. Prefiero el presente e intentar con todas mis fuerzas seguir adelante, pasado, enterrado para mi, al menos eso trato.

Un abrazo,

Pay