miércoles, 8 de octubre de 2008

El Dia del Perdón



Hoy corrí, pero no alcancé...
Entre el ruido de adentro y de afuera, la única manera que encontré para entrar a conectarme fue haciendo este post

Bueno, me guste o no, de aqui vengo.. Y me llega al alma el Kol Nidrei.. y me emociona y me evoca los miles de años de historia, de nuestra historia.De ahi vengo...soy parte de. Trasciende, y me supera y me arrastra..
(Este no le llega ni a los talones a cómo lo hacía mi abuelo...)

Esto es lo que dice:
Nos arrepentimos por el incumplimiento de todos los votos que formulamos, de las obligaciones rituales que contrajimos, de los anatemas en los cuales incurrimos y de los juramentos que prestamos ante Dios, desde este Día del Perdón hasta el próximo Día del Perdón que nos llegue para el bien.
De todos ellos nos arrepentimos. Sean todos ellos absueltos, nulos, y sin valor, sin efecto, y sin carácter de obligación. Nuestros votos que no sean considerados como tal, tampoco nuestras obligaciones ni los juramentos que prestamos ante Dios.

(y se repite 3 veces)

Esta tefilá(rezo) está basada en el mandato bíblico de que no se debe quebrar ninguna promesa proferida, y trata de la anulación de las promesas hacia el Dios hechas voluntariamente por el hombre pero no observadas o quizás no cumplidas porque estaban por encima de su capacidad.

Respecto de las promesas hechas al hombre, en cambio, Kol Nidrei no es aplicable. Una persona no puede ser liberada de una obligación para con su prójimo salvo por consentimiento de la persona concernida. (Top!, como debe ser nomás..)

Historia

Ha sido sugerido que la oración de Kol Nidrei fue compuesta por los judíos de España en los tiempos del Rey Recaredo I (586-601), después de la persecución a sus súbditos judíos. Él ordenó su conversión y estos debieron acatar estas disposiciones contra su conciencia y voluntad. Con la llegada de Iom Kipur, cuando se reunían clandestinamente para ofrendar sus plegarias a Dios, el mayor de todos ellos se levantaba para declarar que todos los juramentos y promesas que habían hecho eran nulos y vanos, puesto que los habían formulado bajo coacción. Así es como la fórmula usada en este preciso día fue introducida al oficio. Es probable también que fuera en esas circunstancias, en que los emocionantes acordes de Kol Nidrei hubieran sido compuestos.

Más tarde, esta costumbre se extendió a muchas de las tierras vecinas, probablemente a través de la migración de los marranos, y fue retenida aún en época de libertad religiosa.

Ocurría a menudo que, cuando los marranos visitaban a sus cofrades en los Iamim Noraim en las sinagogas portuguesas de Ámsterdam y Hamburgo, los últimos se oponían a admitirlos en su congregación. Argumentaban que los marranos debían haber huido y abandonado todas sus posesiones en España en lugar de someterse a una conversión externa. De aquí que nuestros Sabios de esa generación ordenaron la recitación de la frase:

''על דעת המקום ועל דעת הקהל אנו מתירין להתפלל עם העברינים''

“Invocando Divina sanción y con la anuencia de esta sagrada congregación declaramos: nos es lícito orar junto a los transgresores (es decir, los Avarianim, o sea, los marranos)

Probablemente, como fue sugerido, la palabra Avarianim, podría ser una referencia a la península de España, pues en Europa sus habitantes eran generalmente llamados ibéricos.

Si bien para algunos el origen del Kol Nidrei se remonta al período de los godos occidentales, cuando comunidades enteras eran obligadas a bautizarse para más tarde los judíos reunirse en secreto durante Iom Kipur y repetir ese rezo para evitar caer en perjurio, otros afirman que la melodía fue instituida en el exilio babilónico, y también se afirma que data de la época talmúdica, en la Edad Media, entre el 600 y el 1100.

Lo cierto es que ninguna otra melodía tradicional judía ha atraído tanta atención de compositores en los últimos siglos como el Kol Nidrei. Son innumerables los arreglos para voz, piano, órgano, violín o cello.


En las primeras notas del cuarteto de cuerdas op. 131 de Beethoven el inicio de Kol Nidrei es reconocible, Arnold Schoenberg compuso una pieza basada en esta plegaria, pero quizás el arreglo más conocido y conmovedor sea el de Max Bruch, su opus 47 Adagio en melodías hebreas para violoncello y orquesta. Esta obra, pieza clave que todo cellista debe interpretar en algún momento de su carrera, fue compuesta en 1881. Bruch, alemán y protestante, se familiarizó con la melodía cuando su maestro Ferdinand Hiller lo presentó a la familia Liechtenstein en Berlín. Bruch expresó que a pesar de ser protestante se sintió cautivado por la belleza de la melodía y se sentía orgulloso por el arreglo orquestal que había hecho y de incorporar melodías judías no sólo a sus composiciones sino también al repertorio musical de las salas de los conciertos.


Leyenda sobre el nacimiento del Kol Nidrei


En tiempos de Fernando e Isabel, pertenecía a la corte de España el judío Manuel de Texeiro.
Grande era el afecto que la real pareja había cobrado al cortesano judío, y cuando en 1492 dieron el edicto de la expulsión de los judíos de España, los reyes obligaron a Manuel de Texeiro a permanecer a su lado.
Don Manuel continuó, sin embargo, fiel a la fe de sus mayores.
No eran muchas las prácticas religiosas que él y los demás marranos podían celebrar en secreto, pero Iom Kipur era devotamente observado por todos, aún poniendo en juego sus vidas.
En una escondida gruta, lejos de toda mirada humana, se reunían los marranos para elevar sus plegarias a Dios.
Pero he aquí que un aciago día de Iom Kipur los agentes de la Inquisición dieron con el rastro de los perjurios, y todos fueron condenados a morir en la hoguera.
Sólo a Manuel de Texeiro, por pedido especial del monarca, le fue perdonada la vida, pero con una condición: que abominara públicamente de su “terrible pecado”.

(Mis más sinceros agradecimientos al Copy Paste Inc.)













2 comentarios:

Angelica Jensen dijo...

Uy no sabía que eras judía...Pues todas las religiones merecen mi respeto!

Un saludo!

Irantzu dijo...

De ahí vienes? Wa, no sabía...
No leí todo el post, llegué hasta tu reflexión... queda pendiente.