Mail de un ex del que no he sabido nada desde hace 15 años.
Hola,
¡ En qué peligroso espejismo puede convertirse un sueño tan, pero tan intenso, que soñé "contigo" !
Discúlpame la sorpresa de aparecerme.
Te explico: Si hubiera sido claramente un sueño con un arquetipo que mi psiquismo por a,b,c causa vistió de tí, podría poner el sueño este, que me soñó a mí, a salvo de toda ambivalencia o ambigüedad."¡Shao!" -como recuerdo que decías-.
Pero no fue eso. Eras tú, tan precisamente, regresando de una quincena de años. No eras símbolo de algo, sino eras tú. Ese es el punto que me lleva al riesgo de cruzar el espacio virtual -sin prefacio ni aviso- y compartirlo contigo. Enviarte esta carta es un fracaso casi seguro. No enviártela es un fracaso seguro. ¿Fracaso en qué? Quizá en romper un espejo de agua que no sé a quién pertenece, si al soñador o a la soñada.
Normalmente (sin neptuno) diría que es cosa del soñador, no de la soñada. Pero (estuvimos juntos en Cuba) -sabemos que hay cosas inexplicables para nosotros los mortales-. En mi sueño eras la seducción en cada sílaba de una conversación nítida, comprometida, y éramos tal cual fuimos, tal cual seríamos, -no sé- y era el Cantar de los Cantares.
Había goce, felicidad, encuentro del alma en extrema afinidad, intimidad. Maravilla conmovedora. No había dolor, pero sí algo vagamente contrariado en las frases, que se perseguían su cola un poco. Sólo un poco.
Desperté, y estuve largo tiempo despierto, saboreándo el sueño asombrado. Al rato, pensé que había perdido el sueño para siempre. Lo lamenté. Pero no: Me quedé dormido de nuevo, y regresé al sueño nuevamente en toda su intensidad y nitidez.
No era una "Ella" divina o arquetípica en un escenario arquetípico. Eras tú en una sencilla habitación. Sin duda. Recordé y hasta mis sentidos invocaron cosas tan íntimas, indecibles, imposibles de invocar ni recordar en vigilia. Eros sí, pero sublime, nada de acción, sólo energía. Inmensa, poderosa, curativa, preciosa, sagrada. Te reconocí.
Tengo mucho miedo de enviar este correo. Miedo al laberinto, a la confusión, -también al ridículo y al malentendido-. Miedo a meterme en las patas de un caballo de confundir un sueño con la roca dura de una obvia realidad a años luz de este sueño. También miedo a la desilusión, -a perder una pureza de mi interior onírico- a exponerme, a malversar el hipocampo. Y el mayor de los miedos: que me respondas. (Casi preferiría que no lo hicieras).
Pero en el "casi" está todo. Por ese "casi" te escribo. El riesgo a una confirmación, el miedo de no podérmela con la historia, -miedo al dolor- y una cándida expectativa de que tengas algo que me explique esto que soñé, que viví en sueños, que me poseyó.
Neptuno ahora cuadrado a mi ascendente y descendente. Urano ahora opuesto al sol. La disolución de lo razonable, el salto mortal. Aquí va. (Con una canción que ojalá ayude - quizá no-).
(Ignora el estúpido video, es la música, la letra).
Gracias por recibirme, si es que este e mail es tuyo (lo conseguí por ahi)
5 comentarios:
¡Coño!
¡Recoño!
¡Joder!
Tu misma...
Besos y salud
Genin, quiero enviarte un mail, cual es tu correo?
Eras tú !!!! La inspiradora...
Total 1
Igual pienso que tiene que ver con agún Arquetipo... pero eras tú !!!!
y esto es tan, pero tan romásntico...
Salute
Becho
Está claro que su don fue y sigue siendo la palabra.
buen cuento, faltó un final atropellador, faltaron cojones para saborear entre bits y megapixeles la respuesta al mail, faltó inundar la web con la complejidad del amor a distancia, no me refiero sólo a la geografía, sino al tiempo, que pone una barrera de distancia insalvable...que hubiese sucedido si éste mail lo envía a unos martes de la separación?...cambiaría todo en un instante? o se habrían estampado en la historia los mismos pasos que hoy al mirar atrás recorren tu pasado...
me intriga el final...se debe escribir, aunque sea inventado...o aunque todo lo del mail sea inventado y se escriba a fuego de pasiones reales el final de la historia.
saludos
charly
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